Minimalist Cityscape




MINIMALIST CITYSCAPE

Abstracción y abstracción fotográfica

Muchas veces se habla de abstracción en fotografía, o se define una imagen como una abstracción, cuando en realidad se trata de una imagen abstracta, generada por algún efecto “pictórico” determinado.

Creo que existe cierta confusión entre lo abstracto y la abstracción.

Hacer fotografía abstracta implica construir una imagen con un equilibrio compositivo, descontextualizada de un lugar específico, pero con armonía y sentido estético. Lo abstracto —por definición— es algo indefinido, indeterminado; no conduce a ningún lugar concreto.

Tiene, según mi criterio, un valor aún mayor si logramos reconocer en esa imagen lo fotografiado, es decir, si percibimos el origen de lo abstracto.

Cuando hablamos de abstracción en fotografía, nos referimos a algo distinto: algo mucho más difícil de lograr.

Hablamos de “la representación de objetos identificables mediante imágenes reconocibles. Por tanto, la abstracción no representa cosas concretas, sino que propone una nueva realidad.”

En otras palabras, el autor nos invita a un viaje —de ida o de vuelta— desde la realidad hacia otra realidad: la suya. Su mirada será el camino. Esa mirada nos hará ver otro lugar o abstraernos hacia él. Puede incluso ocurrir que lleguemos primero a esa nueva realidad, y desde allí logremos ver el recorrido completo hasta la realidad de origen. Y entonces, reconozcamos con asombro lo fotografiado.

La fotografía “pura” es mirada. Por lo tanto, la abstracción fotográfica, cuanto más mirada contenga —y cuanto menos esté “contaminada” por procesos técnicos previos o posteriores a la toma—, mejor representará esa mirada como valor esencial.Y si aceptamos que la fotografía es, por encima de todo, mirada, la ecuación se vuelve simple.

Podemos imaginar, por ejemplo, una pared blanca, con pequeñas grietas horizontales. La mirada del fotógrafo recortará ese espacio y compondrá la imagen, organizando los elementos de forma tal que, al observar la fotografía, veamos en ella un paisaje.

Ese es el destino hacia donde el autor ha querido llevarnos con su mirada. Pero también, en algún momento, seremos capaces de ver lo que realmente era: una pared agrietada.

Ese es el juego que propone la abstracción fotográfica.

All contents © JAUME JOVÉ All rights reservedcreat en Bluekea